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El desgaste emocional y físico de los juicios por violencia de género: un costo invisible

Audiencias prolongadas, recuerdos dolorosos y la espera judicial generan un profundo impacto en la mente y el cuerpo de las víctimas. Especialistas alertan sobre la necesidad de acompañamiento integral para proteger su salud.

  • 30/08/2025 • 08:01

Las víctimas de violencia de género no solo enfrentan a sus agresores en el ámbito judicial, sino que atraviesan un recorrido cargado de estrés emocional y físico. Audiencias reiteradas, declaraciones difíciles y una espera que se prolonga generan un desgaste que muchas veces queda invisibilizado.

Cada vez que una persona debe relatar los hechos sufridos, el cerebro activa las mismas áreas vinculadas al trauma inicial, provocando ansiedad intensa, recuerdos intrusivos y síntomas depresivos. La exposición constante a estos recuerdos mantiene al sistema nervioso en alerta, lo que puede derivar en trastornos del sueño, irritabilidad, hipervigilancia y crisis de ansiedad.

La lentitud de los procesos judiciales también impacta en el estado de ánimo: los tiempos irregulares generan altibajos emocionales, frustración, agotamiento físico y mental, que con el paso del tiempo pueden transformarse en apatía, desmotivación y pérdida de energía vital.

Cómo repercute en el cuerpo

El estrés crónico asociado a los juicios no solo afecta la mente, sino que también se manifiesta en el cuerpo. Entre las consecuencias más frecuentes se encuentran:

  • Contracturas musculares y dolores de espalda.
  • Cefaleas y migrañas.
  • Problemas digestivos.
  • Debilitamiento del sistema inmunológico, aumentando la vulnerabilidad a enfermedades.

Este vínculo entre estrés y salud física evidencia la importancia de un abordaje integral durante todo el proceso judicial.

Estrategias de cuidado y protección

Para atravesar estas instancias de manera más saludable, especialistas recomiendan:

  • Acompañamiento profesional: psicólogos y psiquiatras brindan herramientas para procesar emociones, prevenir recaídas y manejar la ansiedad vinculada al proceso judicial.
  • Redes de apoyo seguras: mantener vínculos de confianza reduce la sensación de soledad y permite compartir la carga emocional.
  • Hábitos de autocuidado: dormir lo suficiente, llevar una alimentación equilibrada y realizar actividad física regular ayudan a contrarrestar los efectos del estrés.
  • Técnicas de regulación emocional: prácticas como respiración consciente, mindfulness, yoga o escritura terapéutica permiten recuperar calma y elaborar lo vivido.
  • Evitar la revictimización: rodearse de entornos libres de juicios y comentarios que minimicen la experiencia fortalece la autoestima.

Una mirada necesaria

Los procesos judiciales deben contemplar no solo la búsqueda de justicia, sino también la protección integral de la salud mental de quienes los atraviesan. Entender lo que ocurre en la mente y el cuerpo permite prevenir quiebres emocionales y promover la resiliencia.

Especialistas destacan que, además del acompañamiento psicológico, el sistema judicial debería incorporar una perspectiva de salud integral. Protocolos más ágiles, entornos de declaración protegidos y profesionales capacitados en trauma podrían reducir el impacto negativo, evitando que la búsqueda de justicia se transforme en una nueva forma de violencia.

Para más información, visite TAPA DEL DÍA.

(*) Dra. María Luciana Ojeda (M.P. 07.257) médica especialista en Psiquiatría, diplomada en adicciones con formación en Terapia Dialectico Comportamental y abordaje cognitivo integrativo. Fellow en demencias y Enfermedad de Alzheimer.