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Once muertes diarias en accidentes viales: la crisis del “analfabetismo vial” en Argentina

Cada día, cerca de once argentinos pierden la vida en siniestros de tránsito. Expertos advierten que el problema no se limita a la imprudencia al volante: detrás de cada choque hay un déficit educativo, impulsividad y violencia creciente que convierten las calles en escenarios de riesgo constante.

  • 30/08/2025 • 08:06

En Argentina, cada 24 horas cerca de once personas pierden la vida en accidentes de tránsito. Este fenómeno, que los especialistas denominan la otra pandemia del país, refleja no solo imprudencia al volante, sino también un déficit profundo en educación vial y gestión de conflictos.

Según la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV), en 2024 se registraron 4.027 muertes por accidentes de tránsito, un 10,9% menos que en 2023. Se trata del registro anual más bajo desde la creación de la ANSV en 2008, aunque la cifra sigue siendo alarmante. Las rutas y autopistas concentran los episodios más graves, destacándose la autopista Panamericana y la avenida General Paz, especialmente en el carril izquierdo, donde ocurrió el 61,5% de los incidentes.

Entre enero y julio de 2025, el SAME atendió 10.534 incidentes de tránsito en la Ciudad de Buenos Aires, asistiendo a 12.351 personas, un promedio de 82 atenciones diarias.

El incremento de la violencia en las calles también preocupa. Discusiones que terminan en agresiones físicas, amenazas con armas y peleas entre conductores y peatones se multiplican. Casos recientes incluyen ataques con cuchillo a taxistas o colectiveros y confrontaciones armadas en plena autopista.

“En Argentina hay analfabetismo vial”, asegura Ramiro Parsi, psicólogo especialista en tránsito y presidente de la Fundación Conducción Consciente. Según Parsi, la formación de conductores está desactualizada y se centra solo en aspectos normativos, sin abordar inteligencia emocional o gestión del conflicto, lo que genera conductores con alta impulsividad y poca tolerancia a la frustración.

El médico psiquiatra Federico Pavlovsky apunta que la agresividad no es un rasgo individual aislado, sino producto de factores sociales, emocionales y culturales: frustración, desesperación y consumo de alcohol o drogas generan respuestas impulsivas ante incidentes mínimos. La psicoanalista Adriana Yechua suma que la exposición a pantallas y la desensibilización contribuyen a la falta de empatía, aumentando el riesgo de accidentes.

La única vacuna frente a esta “pandemia vial” es la educación teórica y práctica. Parsi recomienda técnicas de manejo emocional, como no tomarse los incidentes personalmente, mantenerse a la defensiva, escuchar música relajante y aplicar respiración controlada. Yechua enfatiza la importancia de la atención personal: evitar manejar en momentos de tensión emocional y responsabilizarse de la propia salud psíquica.

Ante cifras que no bajan y calles que se vuelven cada vez más peligrosas, los expertos coinciden: prevenir es más eficaz que sancionar. La educación vial integral, que combine normas, habilidades emocionales y conciencia social, es hoy el desafío más urgente para Argentina.

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