TAPA DEL DÍA - El Partido Justicialista de la provincia de Buenos Aires enfrenta una elección clave el próximo 7 de septiembre, en la que se medirá por primera vez frente a la alianza entre Javier Milei y el PRO. La estrategia del peronismo se centra en la gestión provincial y la contraposición de modelos, más que en los escándalos que han sacudido a la oposición. El gobernador Axel Kicillof y los intendentes buscan mantener la unidad interna, aunque reconocen que la cohesión es endeble. Desde el PJ indicaron que la campaña se enfocará en demostrar la diferencia entre un Estado presente y la política individualista que representa Milei, intentando convertir la bronca de la ciudadanía en un voto por Fuerza Patria. “Hay que decir las cosas con todas las letras. Cada puesto de trabajo que se pierde, cada jubilado que no puede pagar sus remedios y cada discapacitado que dejó de recibir asistencia del Estado, tiene un responsable: se llama Javier Milei”, afirmó Kicillof durante su recorrida por Almirante Brown, acompañado por el intendente Mariano Cascallares y el dirigente social Juan Grabois. La campaña se articula en dos ejes: la territorialización y la cercanía con los vecinos. Esta semana, referentes del kirchnerismo, incluido Eduardo “Wado” de Pedro, participaron activamente de recorridas y actividades en Hurlingham y Luján, replicando un modelo de contacto directo que se mantendrá hasta el cierre de la campaña. El caso de los audios filtrados de Spagnuolo, que involucran presuntas irregularidades en la Agencia Nacional de Discapacidad, generó reacciones en redes y medios. Sin embargo, el PJ bonaerense opta por no capitalizar el escándalo y mantener el foco en la gestión. “No nos subimos a los audios, pero sí recogemos la bronca de la gente. La campaña es muy territorial: hablamos de la provincia, no de todo el país”, explicaron desde el entorno de Kicillof. La estrategia apunta a contraponer modelos: por un lado, la gestión provincial con un Estado activo; por otro, el proyecto de Milei, al que describen como un modelo que favorece a los sectores más concentrados de la economía y precariza a jubilados, trabajadores y PYMEs. Fuentes del PJ aseguran que la movilización final buscará reforzar la participación en las urnas y consolidar la imagen de unidad interna, a pesar de la fragilidad que persiste. La contienda del 7 de septiembre será un termómetro del peso territorial del peronismo frente a la creciente polarización nacional. La opinión pública refleja un interés creciente en la campaña territorial y la cercanía de los candidatos: analistas políticos coinciden en que la estrategia de enfatizar la gestión y el contacto directo con los vecinos podría neutralizar, al menos parcialmente, el impacto negativo de los escándalos ajenos y reforzar la imagen de un PJ enfocado en los problemas reales de los bonaerenses. TAPA DEL DÍA