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La caja secreta del fútbol argentino: documentos judiciales exponen el circuito oculto de los dólares de la Selección

Registros bancarios incorporados a una causa en Estados Unidos revelan cómo ingresos millonarios generados por la Selección argentina fueron administrados fuera de la AFA, a través de una empresa privada en Florida. Transferencias reiteradas, comisiones elevadas, gastos ajenos al deporte y una estructura paralela sin controles quedaron bajo la lupa de la Justicia.

  • 04/01/2026 • 10:49
Infobae

TAPA DEL DÍA

Una serie de documentos judiciales surgidos de un discovery ordenado por tribunales de Miami permite reconstruir, con precisión inédita, el circuito financiero internacional que manejó durante años los dólares generados por la Selección argentina. Las planillas bancarias, a las que accedieron investigadores y que forman parte de una causa en Estados Unidos, muestran transferencias millonarias, destinos ajenos al fútbol y la existencia de una estructura paralela montada por fuera de las cuentas oficiales de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA).

Los registros detallan movimientos previos y posteriores a 2023, aunque señalan que entre 2023 y 2024 el esquema alcanzó su mayor volumen y regularidad. La investigación se activó tras una denuncia del empresario Guillermo Tofoni, vinculada al incumplimiento de contratos por la organización de partidos amistosos. A partir de esa presentación, la Justicia norteamericana accedió a información bancaria que dejó al descubierto un entramado financiero opaco.

Según surge de la documentación, los ingresos internacionales de la Selección —sponsors globales, derechos comerciales y amistosos disputados en el exterior— no ingresaron directamente a cuentas de la AFA. En cambio, fueron canalizados de manera sistemática hacia TourProdEnter LLC, una empresa privada radicada en Florida, que actuó como intermediaria central de los fondos.

El vínculo entre la AFA y TourProdEnter estaba formalizado mediante un contrato de exclusividad como agente comercial internacional. Ese acuerdo contemplaba una comisión del 30% sobre los ingresos cobrados en el exterior y un adicional del 10% por logística. En los papeles, la empresa debía gestionar la actividad comercial; en la práctica, de acuerdo con las planillas bancarias, concentró la cobranza y la posterior redistribución del dinero, sin que aparezcan auditorías externas ni controles conocidos.

Las transferencias, cursadas a través de entidades como Bank of America, Synovus Bank, Citibank y JPMorgan, evidencian un flujo constante de ingresos de alto monto. En julio de 2023, por ejemplo, una cuenta de TourProdEnter recibió USD 5,75 millones bajo el concepto genérico de “commercial agreement”. Meses después se repitieron giros por USD 4,2 millones, USD 6,1 millones y otros montos similares, siempre vinculados a contratos comerciales de la Selección.

El patrón es claro: el dinero nunca pasó por cuentas a nombre de la AFA. Desde el momento en que ingresaba a TourProdEnter, comenzaba a salir casi de inmediato hacia distintos destinos.

Entre esos destinos figuran transferencias vinculadas a la compra del club italiano Perugia Calcio. Los registros bancarios muestran envíos reiterados desde cuentas de TourProdEnter hacia sociedades relacionadas con sus propios directivos, con montos que luego habrían sido derivados a Europa como parte del paquete financiero de la operación. El punto de partida, en todos los casos, fue el mismo: fondos generados por la Selección argentina.

Las planillas tampoco distinguen entre dinero destinado a actividades deportivas y otros usos. No hay subcuentas ni compartimentos separados. En ese mismo circuito aparecen transferencias a sociedades de escasa visibilidad, algunas de ellas con domicilios en el interior del país, por un total cercano a los USD 42 millones, cuyo destino final aún no está claro.

Otro aspecto relevante es el uso de esos fondos para gastos personales y pagos al entorno de dirigentes. Los registros incluyen giros por cientos de miles de dólares sin respaldo contractual público, así como pagos por servicios de aviación privada, charters y consumos suntuarios, con montos que oscilan entre USD 10.000 y USD 80.000 por operación.

Dentro del esquema también aparece el envío de más de USD 100 millones a un intermediario financiero en Uruguay, antes de que parte de esos fondos regresaran a la Argentina. Esa operatoria, al sumar pasos intermedios, fragmentó la trazabilidad y explica por qué muchos de estos movimientos no se reflejan con claridad en los balances formales de la AFA.

La estructura funcionó durante la presidencia de Claudio “Chiqui” Tapia, con contratos firmados y comisiones elevadas. Las planillas bancarias no interpretan ni opinan. Simplemente muestran un recorrido del dinero que difiere de lo declarado públicamente.

Esa distancia entre los balances oficiales y lo que surge de los documentos judiciales es, hoy, el eje central de la investigación que avanza en Estados Unidos y que ya captó la atención de organismos de control financiero.

Opinión pública: la relevancia de estos documentos no radica solo en los montos involucrados, sino en el modelo de gestión que exponen. Cuando los recursos generados por un patrimonio colectivo como la Selección se administran fuera de los canales institucionales, la transparencia deja de ser una consigna y se convierte en una deuda pendiente.

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