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La Mesa Política se reúne en Casa Rosada para blindar los votos de la reforma laboral y cerrar acuerdos clave en el Congreso

El núcleo duro del Gobierno de Javier Milei mantendrá este miércoles un encuentro decisivo en Casa Rosada para definir apoyos, concesiones y el futuro inmediato de la reforma laboral, a una semana de su tratamiento en el Senado.

  • 04/02/2026 • 11:02
Infobae

TAPA DEL DÍA

La Mesa Política del Gobierno nacional volverá a reunirse este miércoles al mediodía en Casa Rosada con un objetivo central: terminar de consolidar los apoyos parlamentarios necesarios para avanzar con la reforma laboral que el oficialismo planea tratar en el Senado el próximo 11 de febrero. El encuentro se realizará en el despacho del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y marcará un punto de inflexión en las negociaciones políticas de las sesiones extraordinarias.

Del cónclave participarán las figuras de mayor peso en el esquema de poder del presidente Javier Milei: la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei; el asesor presidencial Santiago Caputo; el titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem; la jefa del bloque libertario en el Senado, Patricia Bullrich; el ministro del Interior, Diego Santilli; el secretario de Asuntos Estratégicos, Ignacio Devitt; y el ministro de Economía, Luis Caputo, cuya presencia se volvió habitual por el impacto fiscal de los temas en discusión.

El eje de la reunión será el informe político que presentará Bullrich, quien en las últimas horas mantuvo encuentros reservados con senadores oficialistas y referentes de bloques dialoguistas. Según reconocen en el oficialismo, los votos para la aprobación en general estarían garantizados, pero persisten tensiones en el tratamiento artículo por artículo, donde se concentran las mayores resistencias.

“La negociación está prácticamente cerrada, pero hay puntos sensibles que todavía dependen de acuerdos con gobernadores y de definiciones económicas”, admiten fuentes del oficialismo. El capítulo más conflictivo es el que propone una baja del impuesto a las Ganancias para las Sociedades, un tributo coparticipable que genera fuerte rechazo en las provincias por el impacto directo en sus ingresos.

Desde la Casa Rosada insisten en que la reforma generará incentivos para la formalización del empleo y, a mediano plazo, un aumento real de la recaudación. Sin embargo, los gobernadores se muestran reacios a aceptar un esquema cuyo beneficio consideran incierto. En ese marco, surgieron dos alternativas sobre la mesa: postergar la aplicación del artículo o atar la reducción del impuesto a indicadores concretos de crecimiento económico.

La decisión final quedará en manos del ministro de Economía, Luis Caputo, quien cuenta con el respaldo directo del Presidente para definir el margen de concesiones fiscales. El rol de Santilli será clave para trasladar a la Mesa Política el pulso real de las provincias y medir hasta dónde llega la voluntad de acompañamiento.

Aun así, en el Gobierno interpretan señales positivas. Gobernadores de peso como Martín Llaryora (Córdoba) y Maximiliano Pullaro (Santa Fe) suspendieron reuniones previstas con emisarios sindicales y evitaron participar de encuentros críticos con la Nación, gestos que en Balcarce 50 leen como una disposición a no bloquear la iniciativa.

Otro de los puntos en debate será la creación del Fondo de Asistencia Laboral (FAL), que prevé una contribución del 3% del salario. El Ejecutivo analiza aceptar esquemas diferenciados según el tamaño de las empresas para facilitar su aprobación. También generan resistencia algunos artículos vinculados a la derogación de estatutos profesionales, entre ellos el del periodista, que despiertan objeciones transversales en la oposición.

En la Mesa Política dan por descontado que habrá más reuniones antes de la sesión del Senado. La estrategia oficial es clara: lograr una media sanción que le permita al Gobierno exhibir capacidad de gobernabilidad y enviar una señal concreta a los mercados sobre su decisión de avanzar con reformas estructurales.

Más allá de los ajustes finales, en la Casa Rosada sostienen que la reforma laboral saldrá del Congreso, aun con modificaciones. Para el oficialismo, el costo de no aprobarla sería mayor que el de ceder en algunos capítulos.

Opinión pública: La discusión de fondo ya no pasa por si la reforma laboral se aprueba, sino por cuánto está dispuesto el Gobierno a negociar sin desdibujar su programa económico. El equilibrio entre señales al mercado y concesiones políticas será determinante para medir la verdadera fortaleza del poder libertario en el Congreso.

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