TAPA DEL DÍA La Municipalidad de Pergamino profundizó desde comienzos de 2026 una batería de controles de tránsito que ya muestran resultados concretos y, al mismo tiempo, revelan una problemática estructural en la circulación urbana. En apenas dos meses, un total de 460 vehículos —entre motocicletas y automóviles— fueron secuestrados por distintas infracciones detectadas en operativos realizados en múltiples puntos de la ciudad. El número no solo expone la magnitud del despliegue municipal, sino también el alto nivel de incumplimiento de normas básicas de seguridad vial. Los controles se desarrollan de manera sistemática en barrios, avenidas principales y zonas estratégicas, con presencia permanente de inspectores y coordinación con distintas áreas del Ejecutivo local. Desde la Subsecretaría de Inspección General y Tránsito explicaron que el objetivo central es reducir la siniestralidad y generar un cambio cultural en la conducción. Sin embargo, dejaron en claro que ante faltas graves la respuesta es inmediata y contempla la retención del vehículo y la aplicación de sanciones. Una decisión firme para ordenar el tránsito El subsecretario del área, Marcos Turrini, sostuvo que la política adoptada responde a una definición clara de gestión: fortalecer los controles para construir una ciudad más segura. “Desde principios de año realizamos controles sistemáticos para lograr una ciudad más ordenada. Las normas de tránsito existen para cuidar la vida de todos, por eso adoptamos una postura de tolerancia cero frente al incumplimiento”, afirmó el funcionario. Según explicó, la intención primaria no es sancionar sino generar conciencia social. No obstante, remarcó que cuando se detectan infracciones que ponen en riesgo a terceros, el procedimiento avanza sin excepciones. Las motocicletas, bajo la lupa Del total de vehículos retenidos, la mayoría corresponde a motocicletas. Entre las infracciones más frecuentes se encuentran la circulación sin casco, la falta de documentación obligatoria, escapes antirreglamentarios y deficiencias en las condiciones mínimas de seguridad. Desde el Municipio señalaron que las motos continúan siendo protagonistas en gran parte de los siniestros viales registrados, muchos de ellos con consecuencias severas. Por ese motivo, los operativos concentran especial atención en este tipo de rodados. Los controles incluyen verificación de licencia habilitante, cédula del vehículo, seguro obligatorio, uso correcto del casco, estado general del rodado y pruebas de alcoholemia, además del cumplimiento de normas básicas como luces reglamentarias y respeto de señalización. Alcohol al volante: controles reforzados Otro eje central de la campaña es la prevención del consumo de alcohol al conducir. Durante noches y fines de semana se intensificaron los operativos de alcoholemia, momentos en los que aumenta la circulación vehicular y el riesgo de conductas imprudentes. “Intensificamos los controles y sancionamos a quienes conducen irresponsablemente. No habrá contemplaciones frente a este tipo de faltas”, aseguró Turrini. El mensaje oficial apunta a desalentar prácticas que incrementan el riesgo vial y a reforzar la idea de que conducir bajo efectos del alcohol implica un peligro directo para toda la comunidad. El casco como regla obligatoria La política municipal se sustenta en la Ley Nacional de Tránsito Nº 24.449, la normativa provincial vigente y la Ordenanza Municipal Nº 7004/09, que incluso prohíbe a las estaciones de servicio cargar combustible a motociclistas que no utilicen casco. Desde el Ejecutivo remarcaron que las medidas tienen un fin preventivo y no recaudatorio. El casco, insistieron, continúa siendo el principal elemento para reducir lesiones graves en caso de accidentes. “Si andás en moto, el casco no es opcional. Y si tomás alcohol, no podés conducir”, enfatizó el funcionario. Intervenciones en zonas críticas Además de los operativos móviles, el Municipio anunció acciones específicas en esquinas y corredores viales con mayor índice de accidentes. Las medidas incluyen señalización preventiva, controles focalizados y presencia sostenida de inspectores en horarios de alta circulación. La estrategia forma parte de un plan integral que se mantendrá durante todo el año con el objetivo de anticipar situaciones de riesgo y desalentar maniobras imprudentes antes de que ocurran siniestros. Un desafío que excede las multas Desde la administración local insistieron en que la seguridad vial requiere compromiso colectivo. Los operativos, aseguran, no responden a situaciones aisladas sino a una política pública sostenida orientada a modificar hábitos de conducción. Las cifras reflejan una realidad contundente: 460 vehículos secuestrados en menos de dos meses evidencian que el desafío no es únicamente controlar, sino transformar conductas arraigadas en la vida cotidiana. Opinión pública. Más allá del impacto inicial que generan los secuestros y sanciones, los especialistas coinciden en que los cambios reales en seguridad vial solo se consolidan cuando el control estatal se combina con responsabilidad ciudadana. La experiencia en distintas ciudades demuestra que la constancia en los operativos suele generar resistencia al principio, pero termina estableciendo nuevas reglas de convivencia urbana que reducen accidentes y salvan vidas. TAPA DEL DÍA