TAPA DEL DÍA El mercado inmobiliario argentino atraviesa una de las transformaciones más profundas de su historia reciente. La incorporación de soluciones basadas en inteligencia artificial dejó de ser un fenómeno aislado para consolidarse como un pilar estructural del sector. En solo tres años, el uso de estas tecnologías en las empresas inmobiliarias pasó del 10% al 36%, con proyecciones que superan el 50% hacia el cierre del año. Según datos de la Cámara de Empresas de Servicios Inmobiliarios (CAMESI), este crecimiento respondió a una necesidad concreta: ganar eficiencia en un contexto económico inestable. La automatización de procesos permitió reducir hasta un 30% los tiempos promedio de publicación y cierre de operaciones, un cambio significativo frente a los métodos tradicionales. “La tecnología dejó de ser un complemento y pasó a ser parte del corazón operativo de las inmobiliarias”, explicó Mariano García Malbrán, presidente de CAMESI. El impacto más visible se dio en las tasaciones, donde los sistemas inteligentes aceleraron el proceso en un 50%, aportando rapidez y mayor precisión en la toma de decisiones. Una nueva experiencia para quienes buscan vivienda Para quienes buscan comprar o alquilar, la experiencia cambió de manera sustancial. Los portales inmobiliarios ya no se limitan a filtrar por precio o cantidad de ambientes: hoy analizan hábitos de navegación, preferencias y patrones de búsqueda para sugerir propiedades alineadas con estilos de vida específicos, como cercanía a espacios verdes, iluminación natural o características constructivas. En paralelo, los asistentes virtuales inteligentes ofrecen respuestas inmediatas sobre contratos, gastos habituales y condiciones de alquiler durante las 24 horas. Esta disponibilidad permanente elevó el nivel de información con el que los interesados llegan a las visitas presenciales, reduciendo la incertidumbre y acelerando las decisiones. El algoritmo como aliado en la tasación Uno de los cambios más profundos se dio en la valuación de inmuebles. Los algoritmos actuales procesan grandes volúmenes de datos en tiempo real: ubicación precisa, evolución histórica de precios, comportamiento del mercado y variables de sostenibilidad. Esta capacidad analítica disminuyó los márgenes de subjetividad y permitió establecer valores más consistentes. La consecuencia fue directa: los equipos humanos dejaron de concentrarse en tareas repetitivas y pudieron enfocarse en el asesoramiento personalizado. Así, las oficinas lograron atender más consultas sin resignar calidad en la atención. Marketing predictivo y ventas más eficientes La transformación también alcanzó al área comercial. Herramientas de análisis predictivo permiten calificar prospectos de manera continua y diseñar campañas digitales más precisas. Las empresas que incorporaron estas estrategias lograron incrementos de hasta un 30% en sus tasas de conversión. Belén Ortega, cofundadora de Arwen y Nexus Academy, advirtió que el principal desafío no es tecnológico sino cultural. “Muchas empresas quieren implementar inteligencia artificial sin tener procesos internos claros, y eso limita cualquier intento de escalabilidad”, señaló. Argentina y su lugar en la región En el contexto latinoamericano, Argentina se ubica en una posición intermedia en términos de adopción tecnológica, por detrás de mercados como Brasil. Sin embargo, se destaca por un factor clave: el nivel de aceptación social. Dos de cada tres argentinos comprenden el alcance de la inteligencia artificial y la consideran una herramienta útil en operaciones cotidianas. Este clima de confianza permitió que algunas firmas locales comiencen a exportar modelos de gestión de datos, aun cuando el país todavía enfrenta desventajas en infraestructura e incentivos fiscales frente a otras economías. Automatización sí, reemplazo no A pesar del avance tecnológico, el factor humano sigue siendo determinante. El conocimiento del territorio, la sensibilidad en la negociación y la lectura fina de las necesidades del cliente continúan siendo atributos irremplazables. “El 80% de las tareas puede automatizarse, pero el criterio profesional sigue siendo clave”, explicó Ortega. El riesgo, coincidieron los especialistas, no está en la herramienta sino en su uso sin capacitación ni estrategia. Competir en un mercado cada vez más digital La actualización tecnológica dejó de ser opcional. El consumidor actual exige respuestas rápidas y precisas. Las empresas que integraron inteligencia artificial ganaron tiempo para fortalecer vínculos personales y mejorar la calidad del servicio. Con costos de acceso cada vez más bajos, incluso las pequeñas inmobiliarias comenzaron a digitalizarse sin necesidad de grandes inversiones. Para Fabián Achával, CEO de Fabián Achával Propiedades, la clave está en entender la tecnología como una ventaja competitiva. “La inteligencia artificial tiene sentido solo si se traduce en mayor productividad y mejor atención”, concluyó. Opinión pública La irrupción de la inteligencia artificial en el mercado inmobiliario no marca el fin del rol profesional, sino su redefinición. En un sector históricamente conservador, la tecnología funciona como un acelerador que premia a quienes se adaptan y expone a quienes se resisten. El desafío no es elegir entre personas o algoritmos, sino lograr que ambos trabajen en equilibrio. TAPA DEL DÍA