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Pergamino

Pergamino refuerza el llamado de atención por el mal uso de los contenedores y alerta por el impacto en la higiene urbana

#Pergamino | El Municipio volvió a advertir sobre prácticas indebidas en la disposición de residuos que generan suciedad, reclamos vecinales y daños al sistema de recolección. Insisten en la correcta clasificación, el respeto de los horarios y el cuidado del mobiliario urbano.

  • 12/01/2026 • 17:45
La Opinion

TAPA DEL DÍA

En Pergamino, la gestión de los residuos urbanos se convirtió en una preocupación cotidiana. A pesar de las campañas informativas y del despliegue de infraestructura en gran parte de la ciudad, el uso incorrecto de contenedores y campanas de reciclaje sigue siendo una constante que afecta la limpieza de los barrios y genera malestar entre los vecinos.

El volumen diario de residuos que se produce en el Partido representa un desafío permanente para el sistema de higiene urbana. Con el objetivo de mitigar ese impacto ambiental, el Municipio impulsa desde hace años la separación en origen mediante las campanas de colores, una política que se complementa con el trabajo sostenido que se desarrolla desde 1988 en la Planta de Tratamiento de Residuos ubicada sobre la calle Miguel Cané.

Desde el área ambiental recuerdan que cada campana cumple una función específica: las azules están destinadas únicamente a papel y cartón; las naranjas, a botellas PET; y las amarillas, a latas, aluminio, vidrio y otros plásticos que no integran el circuito PET. Sin embargo, a diario se detectan errores en la clasificación que dificultan el proceso de reciclado.

Los materiales recuperados tienen un destino concreto y generan un beneficio ambiental y social. Las botellas PET, por ejemplo, son retiradas por los operarios del Taller Protegido, desde donde ya se despacharon 18 camiones con cargas cercanas a las nueve toneladas cada uno. En tanto, el papel, cartón, aluminio, vidrio y otros plásticos son trabajados por la cooperativa de recuperadores urbanos Mundo Reciclado, que funciona dentro de la Planta de Residuos de Pergamino.

Desde el programa Actuá en Verde subrayaron que una mala separación implica más tiempo y esfuerzo para quienes recuperan los materiales. “Cuando los residuos llegan mezclados, los integrantes de la cooperativa deben volver a clasificarlos”, explicaron. Además, remarcaron que no todo lo que aparenta ser reciclable lo es, por lo que recomiendan observar siempre las etiquetas de los envases antes de desecharlos.

En paralelo, la ciudad avanzó de manera significativa en la modernización de la recolección domiciliaria. Con la incorporación de contenedores verdes, el sistema alcanza actualmente al 90 por ciento de los barrios, reemplazando a los antiguos canastos en las veredas. No obstante, desde el Municipio advierten que la disponibilidad permanente de estos recipientes no habilita a arrojar residuos sin control.

Las autoridades recordaron que los días y horarios de recolección se mantienen y deben respetarse. Sacar la basura cerca del paso del camión recolector es clave para evitar desbordes y acumulaciones innecesarias. Asimismo, insistieron en que los contenedores verdes son de uso exclusivamente domiciliario y no deben ser utilizados como si fueran volquetes.

“Está prohibido arrojar escombros, colchones, ramas, restos de limpieza de patios o cacharros. Ese tipo de residuos perjudica a todos los vecinos que comparten el contenedor”, señalaron desde Higiene Urbana y Servicios Públicos. Para estos casos, Pergamino cuenta con un servicio gratuito de recolección de residuos voluminosos, con una semana asignada por mes según el barrio, además de la línea 147 de Atención al Vecino para consultas.

A este escenario se suma el incremento de hechos de vandalismo contra el mobiliario urbano. Contenedores verdes y campanas de colores resultaron dañados en distintos puntos de la ciudad, una situación que, según remarcaron desde el Municipio, no se limita a zonas específicas y atenta contra una inversión pensada para mejorar el orden y la limpieza.

“Mantener un Pergamino limpio es una responsabilidad compartida”, señalaron desde las áreas municipales. El mensaje apunta a reforzar la conciencia ciudadana: respetar la clasificación, los horarios y el uso adecuado de los contenedores es el primer paso para una ciudad más ordenada y saludable.

Opinión pública: más allá de la infraestructura y los servicios disponibles, la higiene urbana expone una verdad incómoda: sin compromiso individual, ninguna política pública alcanza. El desafío no es sumar más contenedores, sino consolidar hábitos que transformen el cuidado del espacio común en una conducta cotidiana.

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