La reforma laboral que impulsa el Gobierno nacional está a un paso de retomar su tratamiento en el Congreso y, lejos de calmar el clima político, vuelve a encender alertas en sectores clave. Mientras el oficialismo acelera contactos para garantizar apoyos legislativos, la Confederación General del Trabajo (CGT) y varios gobernadores manifiestan objeciones que prometen tensar la discusión. Desde la publicación del proyecto, la central obrera dejó en claro su rechazo a una serie de artículos que, a su entender, modifican de manera sustancial el esquema de relaciones laborales y el funcionamiento de las organizaciones sindicales. Esa postura quedó expuesta públicamente durante la movilización del 18 de diciembre, cuando los dirigentes gremiales advirtieron que la iniciativa no moderniza el empleo ni impulsa nuevas contrataciones, sino que introduce cambios que afectan derechos y condiciones de trabajo. Uno de los ejes más cuestionados es la redefinición de los servicios considerados “esenciales” y de las denominadas actividades de “importancia trascendental”. El proyecto establece que, durante medidas de fuerza, estos sectores deberán garantizar niveles mínimos de funcionamiento del 75% y del 50%, respectivamente. Para los sindicatos, esta disposición reduce el alcance de las protestas y debilita la capacidad de presión colectiva. En la misma línea, la propuesta incorpora límites a la realización de asambleas y congresos gremiales, que requerirán autorización previa, y establece que los trabajadores no percibirán salario durante esas instancias. A esto se suma un cambio en el sistema de aportes sindicales: los empleadores podrán retener las cuotas de afiliación, pero solo con la conformidad expresa de cada trabajador. Otro punto de fricción es la eliminación de la ultraactividad de los convenios colectivos, lo que implica que, una vez vencidos, deberán renegociarse desde cero. También genera preocupación la exclusión de conceptos como aguinaldo y vacaciones del cálculo de las indemnizaciones por despido, junto con la creación del Fondo de Asistencia Laboral (FAL), que redirecciona un 3% de los aportes patronales hacia una cuenta de inversión en lugar de la seguridad social. Las provincias, en paralelo, observan el avance del proyecto con cautela. Si bien algunos gobernadores reconocen la necesidad de actualizar el marco laboral, advierten que ciertos artículos podrían afectar tanto a los trabajadores como a las economías regionales. “Hay distorsiones que corregir, pero debe buscarse un equilibrio”, deslizan desde distritos que mantienen un vínculo oscilante con la Casa Rosada. Desde Santa Fe, el gobernador Maximiliano Pullaro expresó que el país necesita una modernización que permita a las pymes sostener puestos de trabajo y facilite la regularización del empleo informal. En Córdoba, el entorno de Martín Llaryora remarca que el debate debe darse “tema por tema” y sin apuros, mientras que en Catamarca el gobernador Raúl Jalil considera que algunos cambios son necesarios, aunque sus legisladores presentaron un documento con duras críticas al impacto fiscal del proyecto. Ese impacto es uno de los aspectos que más inquieta a las provincias. Según estimaciones del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), el costo fiscal directo anual de la reforma rondaría el 0,22% del PBI, equivalente a $1,9 billones. De ese total, $1,12 billones recaerían sobre provincias y la Ciudad de Buenos Aires, con Buenos Aires como el distrito más afectado, seguida por Santa Fe y Córdoba. Los gobernadores advierten que la reducción de aportes y contribuciones al sistema de seguridad social tendría efectos directos sobre la recaudación provincial, comprometiendo la sostenibilidad fiscal en un contexto económico ya exigente. Opinión pública: el debate que se abre en el Congreso excede una simple discusión técnica. La reforma laboral pone sobre la mesa un dilema de fondo: cómo actualizar el sistema sin desbalancear derechos, cuentas públicas y gobernabilidad. El resultado no dependerá solo de los votos, sino de la capacidad política para construir consensos en un escenario de alta sensibilidad social. TAPA DEL DÍA – www.tapadeldia.com