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Provincia

Milei acelera su armado en Buenos Aires y Kicillof lanza una ofensiva interna para disputar el PJ provincial

Mientras el Presidente empieza a construir poder territorial en la provincia de Buenos Aires con la mira puesta en 2027, Axel Kicillof endurece su estrategia y, respaldado por intendentes, avanza en una disputa abierta por el control del peronismo bonaerense, desafiando la conducción de Máximo Kirchner.

  • 17/01/2026 • 08:46
Letra P

TAPA DEL DÍA

La provincia de Buenos Aires se convirtió, antes de tiempo, en el escenario central de una doble batalla política. Por un lado, Javier Milei comenzó a desplegar una campaña anticipada con el objetivo de construir volumen territorial y proyectar gobernabilidad de cara a 2027. Por el otro, Axel Kicillof decidió dejar atrás las maniobras silenciosas y avanzar sin rodeos en la interna del peronismo, con un mensaje claro hacia Máximo Kirchner y La Cámpora.

El Gobernador venía moviéndose con cautela. En el último cierre partidario había ordenado armar listas ante el temor de una jugada sorpresiva del kirchnerismo duro. La situación quedó expuesta cuando Sergio Massa advirtió el movimiento y pidió explicaciones en la mesa chica del poder bonaerense. Ese episodio marcó un punto de inflexión.

El miércoles, en Villa Gesell, el Movimiento Derecho al Futuro formalizó el inicio de la confrontación interna. Kicillof y un grupo numeroso de intendentes coincidieron en una definición: disputar la conducción del PJ bonaerense y evitar que Máximo Kirchner continúe al frente del partido. La advertencia fue explícita: si no hay acuerdo, habrá listas y elecciones.

El calendario apura las decisiones. El cierre de listas está previsto para el 8 de febrero y las elecciones partidarias se realizarán el 15 de marzo. El dilema es compartido. Una interna puede debilitar a todos, pero también redefinir liderazgos. En el peronismo admiten que a Máximo Kirchner no le conviene someterse a una elección abierta, aunque tampoco resulta sencilla para Kicillof, que no tiene reelección y necesita sostener un armado amplio si pretende proyectarse a nivel nacional.

Los intendentes juegan un rol decisivo. Son quienes presionan con mayor fuerza para reducir la influencia de La Cámpora en la provincia y avanzar con una agenda propia. Entre los objetivos que se discuten aparecen la integración de la Suprema Corte bonaerense y, más adelante, la revisión de la ley que limita las reelecciones municipales. El poder territorial vuelve a ser el eje de la discusión.

Kicillof busca evitar un destino político condicionado. En su entorno repiten que no está dispuesto a quedar atrapado en decisiones ajenas ni a resignar autonomía. Por eso, el control del PJ bonaerense aparece como una inversión estratégica: un refugio político y una plataforma para influir en la definición del próximo candidato a gobernador.

En paralelo, Milei avanza. Para el Presidente, Buenos Aires es la pieza clave del armado nacional. La Libertad Avanza también apunta a ganar presencia institucional y judicial en la provincia. “Hay que construir gobernabilidad desde ahora”, repiten cerca del mandatario.

El desembarco presidencial en Mar del Plata, previsto entre el 26 y el 27 de enero, será una señal en ese sentido. Recorridas, actos y un evento de fuerte impronta ideológica marcan el inicio de una estrategia que busca consolidar presencia en el principal distrito del país. En el plano bonaerense, el nombre de Sebastián Pareja aparece como referencia, mientras otros dirigentes nacionales acompañan el armado.

Hasta el momento, Milei evitó confrontar de manera directa con Kicillof. Sin embargo, el Gobernador intenta instalarse como contraparte política, apelando a un discurso de fuerte contenido institucional y fiscal. En Villa Gesell, rodeado de intendentes, lanzó un mensaje que apuntó al Gobierno nacional y, de manera indirecta, también al kirchnerismo, al reordenar su propio relato político.

La tensión también se trasladó a las redes, donde funcionarios nacionales y dirigentes kirchneristas intercambiaron críticas que expusieron el clima de época. Detrás de esos cruces, se consolida una certeza: la provincia de Buenos Aires ya entró en modo campaña, aunque falten años para la próxima elección.

Opinión pública: La disputa bonaerense anticipa el mapa político que viene. Milei entiende que sin territorio no hay proyecto duradero. Kicillof sabe que sin control partidario no hay futuro nacional. En el medio, el peronismo discute liderazgo y sentido, mientras la provincia vuelve a ser el campo donde se define algo más que una elección.

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