TAPA DEL DÍA La remodelación integral de la Plaza 25 de Mayo avanza como una de las obras urbanas más relevantes del último tiempo y, en ese contexto, el Municipio analiza una decisión que podría marcar un antes y un después en la dinámica del tránsito céntrico: la apertura de la calle Pinto, a la altura de 9 de Julio, durante los días de semana. La iniciativa surge como respuesta a una demanda creciente vinculada a la circulación vehicular en el casco histórico, especialmente en horarios pico, donde el flujo se ve condicionado por desvíos, embotellamientos y una estructura vial pensada para otra escala urbana. El objetivo central es claro: agilizar el tránsito sin resignar el carácter simbólico y social de uno de los espacios más emblemáticos de la ciudad. Según el esquema que se encuentra bajo análisis, la apertura de calle Pinto estaría habilitada únicamente de lunes a viernes, mientras que los fines de semana y días feriados se mantendría el cierre al tránsito vehicular. De este modo, se busca lograr un equilibrio entre funcionalidad urbana y disfrute ciudadano, priorizando el uso peatonal de la plaza en los momentos de mayor concurrencia social y turística. Uno de los puntos más sensibles del proyecto tiene que ver con el histórico monumento al General José de San Martín, ubicado en el centro de la plaza. Desde el Municipio fueron enfáticos en un aspecto clave: la propuesta no contempla ninguna modificación estructural ni intervención sobre el monumento. Por el contrario, se estudia la conformación de una especie de rotonda perimetral que permita ordenar la circulación sin afectar la integridad ni el valor patrimonial de esta construcción emblemática. La obra de remodelación de la Plaza 25 de Mayo apunta a una renovación integral del espacio público, con mejoras en accesibilidad, infraestructura, iluminación y puesta en valor del entorno. En ese marco, la reorganización del tránsito aparece como una pieza más de una planificación urbana más amplia, orientada a modernizar la ciudad sin perder su identidad histórica. Desde el Ejecutivo local destacan que la medida aún se encuentra en etapa de evaluación técnica y que se analizan distintas variables, como el impacto en el tránsito, la seguridad vial, la convivencia entre peatones y vehículos, y la preservación del patrimonio histórico. No se descarta que, antes de su implementación definitiva, se realicen pruebas piloto o ajustes sobre el esquema original. La posible apertura de calle Pinto reabre, además, un debate recurrente en muchas ciudades: cómo compatibilizar la necesidad de movilidad con la protección de los espacios públicos centrales. En este caso, la propuesta busca correrse de decisiones extremas y apostar por un modelo flexible, que se adapte a los distintos usos de la ciudad según el día y el horario. La definición final será clave para el futuro del microcentro y para la experiencia cotidiana de vecinos, comerciantes y visitantes. Una mala planificación podría generar nuevos conflictos; una decisión bien pensada, en cambio, puede transformarse en una solución concreta a un problema estructural del tránsito urbano. Opinión pública: si la apertura de calle Pinto logra implementarse con criterio técnico, control efectivo y respeto absoluto por el patrimonio histórico, puede convertirse en un ejemplo de planificación inteligente: una ciudad que se mueve mejor sin resignar sus símbolos ni su vida social. TAPA DEL DÍA