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Pergamino

Juicio oral por una década de abusos: el testimonio que estremeció a la sala y puso en el banquillo a un padrastro y a una madre

#Pergamino | Ante el Tribunal Oral en lo Criminal N° 1, una joven declaró durante horas y reconstruyó años de violencia ocurridos dentro de su propio hogar. El acusado principal es su padrastro; su madre enfrenta cargos por haber permitido que los hechos se sostuvieran en el tiempo.

  • 04/02/2026 • 11:17
Canal 4

TAPA DEL DÍA

La sala del Tribunal Oral en lo Criminal N° 1 fue escenario de una de las jornadas más duras del juicio que investiga una trama de abusos prolongados durante diez años. Frente a los jueces, una joven enfrentó a su padrastro y a su madre y narró, con un relato preciso y estremecedor, los hechos que marcaron su infancia y adolescencia.

En el banquillo de los acusados se encuentra un hombre señalado como autor de los abusos y su esposa, acusada por la fiscalía de haber facilitado y tolerado las agresiones. El tribunal está integrado por los magistrados Marcela Santoro, Ignacio Uthurry y Guillermo Burrone.

Según la acusación, los hechos comenzaron en 2012, cuando la víctima tenía apenas 9 años, y se extendieron de manera sistemática hasta septiembre de 2022, momento en el que cumplió la mayoría de edad y logró romper el silencio. La fiscalía sostuvo que el acusado aprovechó su rol dentro del hogar para someter a la joven, generando un esquema de control basado en el miedo y la intimidación.

El fiscal Nelson Mastorchio describió un patrón de violencia sostenida en el tiempo, que incluyó amenazas graves y situaciones de extrema vulnerabilidad. De acuerdo con la investigación, el acusado habría utilizado su posición de autoridad para consolidar un sometimiento prolongado, mientras que parte del daño se profundizó a través de registros audiovisuales realizados sin consentimiento.

Uno de los ejes centrales del juicio es la conducta atribuida a la madre de la víctima. Para la acusación, existen pruebas suficientes que indican que la mujer conocía lo que ocurría y, aun así, mantuvo la convivencia con el agresor. En ese sentido, la fiscalía la señaló como una figura clave por su omisión, al no haber intervenido para frenar los hechos.

Durante la audiencia también se abordaron las secuelas que el proceso dejó en la joven. Informes periciales y su propio testimonio dieron cuenta de episodios de angustia persistente, crisis de pánico y conductas autolesivas, entendidas por los especialistas como manifestaciones del daño emocional acumulado.

En el plano legal, el padrastro enfrenta cargos por abuso sexual agravado con acceso carnal y corrupción de menores, ambos agravados por la convivencia, mientras que la madre es considerada partícipe necesaria por su presunta complicidad en los hechos denunciados.

El juicio continuará en las próximas jornadas con la declaración de peritos, psicólogos y testigos del entorno familiar. La acusación está a cargo del fiscal Nelson Mastorchio junto a la instructora judicial María José Suárez, mientras que la defensa del matrimonio es ejercida por el defensor oficial Lisandro Gargulinski.

Durante la jornada, el tribunal dispuso un cuarto intermedio luego de que la víctima se mostrara visiblemente afectada al revivir los hechos ante la sala.

Desde los organismos oficiales recordaron que las personas que atraviesan situaciones de violencia pueden comunicarse de manera gratuita y durante las 24 horas a la Línea 137 o a la Línea 144.

Opinión pública: Este juicio vuelve a poner en primer plano una realidad incómoda pero necesaria: los abusos más difíciles de detectar suelen ocurrir puertas adentro, amparados por el silencio y la omisión. La respuesta del sistema judicial no solo interpela a los acusados, sino también a la responsabilidad social de no mirar hacia otro lado.

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