TAPA DEL DÍA Equiparse para pasar las vacaciones en la costa durante la temporada de verano 2026 implica hoy un desembolso cercano al millón de pesos. Sin embargo, lejos de lo que podría suponerse en un contexto inflacionario, el gasto total resulta más económico que el del verano anterior cuando se lo mide en términos reales. De acuerdo con un relevamiento elaborado por la consultora Focus Market, la canasta de verano —que incluye indumentaria, artículos de cuidado personal y productos típicos de playa— alcanzó en diciembre de 2025 un total de $984.319 para una familia tipo compuesta por dos adultos y dos menores de hasta 12 años. El dato representa un aumento interanual del 12% respecto de diciembre de 2024, cuando el mismo conjunto de productos costaba $882.228. El informe, realizado para el Blog de Educación Financiera de Naranja X, analiza la evolución de precios de 33 productos representativos del consumo estival y permite observar con claridad qué rubros concentraron los mayores incrementos y cuáles, por el contrario, mostraron subas moderadas o incluso retrocesos. Indumentaria y cuidado personal, los mayores aumentos Según Focus Market, la mayor parte del aumento de la canasta estuvo impulsada por la indumentaria y algunos productos de uso corporal. Las prendas de baño encabezaron el ranking de subas interanuales. El traje de baño para mujer fue el producto que más aumentó dentro del relevamiento, con una suba del 48%. En diciembre de 2024, el precio considerado era de $88.700 y un año después trepó a $130.950. El traje de baño para niño registró un incremento del 35%, al pasar de $25.950 a $35.000, mientras que el de niña subió 23%, desde $54.300 hasta $67.000. En el caso del traje de baño para hombre, la variación fue más contenida: aumentó 13% interanual, de $66.999 a $75.500. Dentro del rubro cuidado personal también se observaron subas por encima del promedio. La crema hidratante de 400 mililitros aumentó 43%, al pasar de $6.925 a $9.882. Los protectores solares, en cambio, mostraron un comportamiento dispar: el spray infantil de 200 mililitros subió 14%, mientras que el protector solar tradicional del mismo tamaño bajó 7%. “En el relevamiento de precios de productos estacionales de verano se observa que los mayores aumentos se concentraron en las prendas de baño y las cremas hidratantes, con subas que superaron el promedio general”, explicó Damián Di Pace, director de Focus Market. Artículos de playa con subas bajas e incluso retrocesos En contrapartida, varios productos directamente vinculados al uso en la playa mostraron variaciones muy por debajo del promedio o directamente caídas de precios. Los inflables para agua fueron el caso más llamativo, con una baja interanual del 32%. El precio total de dos unidades pasó de $14.400 en diciembre de 2024 a $9.800 un año después. Los toallones también registraron una reducción del 13%, al descender de $91.960 a $79.968 por cuatro unidades. El insecticida aerosol de 360 centímetros cúbicos bajó 10%, mientras que las ojotas clásicas para adultos aumentaron apenas 9% y las de niños mostraron una baja del 3%. Las reposeras para adultos subieron 7%, pero las infantiles cayeron 9%. En tanto, las sombrillas aumentaron 8% interanual. Algunos productos se mantuvieron prácticamente sin cambios: el set de arena de siete piezas, la conservadora de 10 litros y la crema para picaduras de 70 gramos no registraron variaciones. El gel post solar y el repelente de insectos aumentaron solo 5%. Una canasta que bajó en términos reales Si bien la canasta de verano aumentó 12% en términos nominales, el dato clave surge al compararla con la inflación. En los últimos doce meses, el Índice de Precios al Consumidor avanzó 31,4%, según el último informe del Indec correspondiente a noviembre. Esto implica que el incremento general de precios fue casi 20 puntos superior al de la canasta de verano. En consecuencia, el conjunto de productos necesarios para las vacaciones bajó alrededor de 15% en términos reales. Desde Focus Market atribuyen este comportamiento a una combinación de factores. “Artículos típicamente asociados a la temporada registraron incrementos muy por debajo de la inflación anual promedio, lo que refleja una dinámica de precios más moderada en esos segmentos”, señaló Di Pace. Además, destacó que “la fuerte competencia en un contexto de ventas contenidas y el mayor ingreso de bienes importados ampliaron la oferta y limitaron la posibilidad de trasladar aumentos a los consumidores”. El resultado es una canasta con comportamientos dispares: subas concentradas en rubros puntuales y precios mucho más contenidos —e incluso en baja— en varios artículos clave para disfrutar del verano en la costa. Opinión pública: más allá del impacto del número final, el dato revela un cambio silencioso pero relevante en la economía cotidiana: cuando la competencia funciona y la oferta se amplía, incluso en contextos complejos, el consumidor puede encontrar alivios concretos donde antes solo había aumentos inevitables. TAPA DEL DÍA