TAPA DEL DÍA El papa León XIV realizó este domingo su primer pronunciamiento público tras la captura de Nicolás Maduro, en el marco del operativo militar llevado adelante por Estados Unidos en Venezuela. Desde la Plaza San Pedro, durante la tradicional oración del Ángelus, el Sumo Pontífice afirmó que la soberanía del país caribeño debe ser preservada y que resulta indispensable garantizar el pleno funcionamiento del Estado de derecho establecido en la Constitución. “Sigo con gran preocupación la evolución de la situación en Venezuela”, expresó el Papa ante miles de fieles reunidos en el Vaticano, en un mensaje que rápidamente tuvo repercusión internacional. Sus palabras marcaron una postura clara frente al escenario de tensión política, institucional y social que atraviesa el país sudamericano. En un mensaje de tono firme pero pastoral, León XIV subrayó que “el bien del amado pueblo venezolano debe prevalecer por encima de cualquier otra consideración”, y llamó a dejar atrás la violencia para avanzar hacia caminos de justicia y paz. En ese sentido, insistió en la necesidad de respetar los derechos humanos y civiles de todos los ciudadanos, sin excepciones. El Papa también puso especial énfasis en la dimensión social de la crisis, al advertir sobre el impacto de la difícil situación económica en los sectores más vulnerables. “Es necesario trabajar juntos para construir un futuro sereno de colaboración, estabilidad y concordia, con especial atención a los más pobres que sufren”, remarcó. Durante su mensaje, León XIV convocó a la oración como vía de acompañamiento espiritual al pueblo venezolano. “Rezo y los invito a rezar, confiando nuestra oración a la intercesión de Nuestra Señora de Coromoto y de los santos José Gregorio Hernández y sor Carmen Rendiles”, señaló, aludiendo a figuras profundamente arraigadas en la fe del país. El actual pontífice, nacido en Estados Unidos y con nacionalidad peruana tras años de misión pastoral en América Latina, ha manifestado en reiteradas oportunidades su preocupación por la situación venezolana. Su mirada sobre el conflicto ha estado históricamente ligada a la búsqueda de soluciones pacíficas y al fortalecimiento del diálogo entre las partes. La última vez que se había referido al tema fue el 2 de diciembre, durante el vuelo de regreso de su viaje al Líbano, cuando sostuvo que el diálogo debía prevalecer por sobre cualquier tipo de presión externa. En aquella ocasión, planteó la necesidad de encontrar caminos alternativos para favorecer cambios duraderos, evitando el agravamiento del sufrimiento social. Una postura similar había expresado semanas antes, desde Castel Gandolfo, al abogar por aliviar las tensiones entre Estados Unidos y Venezuela en medio de operativos de seguridad en el mar Caribe. Esa posición fue incluso valorada públicamente por el propio Maduro, quien agradeció al Papa por sus palabras. En paralelo, referentes de la oposición venezolana también recurrieron al Vaticano. Poco antes de la canonización de los dos primeros santos del país, María Corina Machado solicitó la intervención del Papa en favor de los presos políticos, reforzando el rol de la Iglesia como actor moral en el conflicto. La intervención de León XIV vuelve a colocar al Vaticano como una voz influyente en el escenario internacional, con un mensaje que busca equilibrio, respeto institucional y una salida pacífica a una crisis que sigue generando preocupación en todo el continente. Opinión pública: En un contexto de alta sensibilidad geopolítica, el pronunciamiento del Papa no solo tiene peso espiritual, sino también político y simbólico. Su llamado a respetar la soberanía y el Estado de derecho funciona como un recordatorio de que ninguna solución duradera puede construirse al margen de la legalidad y del bienestar de los pueblos. TAPA DEL DÍA