TAPA DEL DÍA El Gobierno nacional oficializó este jueves una nueva actualización en las tarifas de los servicios públicos que comenzará a regir a partir de febrero de 2026. Según lo informado, el gas natural registrará un aumento promedio del 16,9% en todo el país, mientras que la electricidad tendrá un ajuste más moderado, del 3,6% en promedio. Desde el Ejecutivo explicaron que la decisión apunta a darle previsibilidad a los usuarios y evitar incrementos abruptos en los meses de mayor consumo, especialmente durante el invierno, cuando el uso del gas se incrementa de manera significativa en los hogares. En el caso del gas, el aumento promedio nacional será del 16,86% y alcanzará a todas las categorías residenciales. No obstante, el impacto final en cada factura dependerá del nivel de consumo y de la zona geográfica. De acuerdo a las estimaciones oficiales, las boletas mensuales tendrán incrementos que irán desde los $960 hasta cerca de los $11.900. La categoría residencial más numerosa, la R1, que concentra alrededor del 42% de los usuarios del país —casi cuatro millones de hogares—, registrará aumentos de hasta $3.000. Además, uno de cada cinco usuarios tendrá subas inferiores a los $1.000. Para las primeras cuatro categorías residenciales, que representan al 70% del total de los usuarios de gas, los incrementos promediarán entre $960 y $6.400. El 30% restante, correspondiente a los hogares de mayor consumo, enfrentará ajustes más elevados, con subas promedio que oscilarán entre los $2.900 y los $11.300 mensuales. En cuanto a la electricidad, el incremento promedio será del 3,59% para los usuarios del Área Metropolitana de Buenos Aires, es decir, aquellos abastecidos por Edenor y Edesur. En el interior del país, los aumentos dependerán de las decisiones que adopte cada jurisdicción provincial. Desde el Gobierno detallaron que estos ajustes responden a varios factores: la aplicación de la cuota mensual de la Revisión Quinquenal Tarifaria, la actualización automática por inflación a través de la fórmula IPIM más IPC, la implementación del nuevo esquema de subsidios energéticos focalizados y la unificación del precio del gas durante todo el año, lo que provoca un ajuste más marcado en meses de bajo consumo como febrero. La estrategia oficial busca que las tarifas reflejen de manera gradual los costos reales del sistema energético y que los usuarios no enfrenten fuertes variaciones estacionales en los momentos de mayor demanda. En un contexto económico todavía sensible para los ingresos de gran parte de la población, el desafío del Gobierno será sostener este esquema de previsibilidad sin que los aumentos terminen erosionando el poder de compra de los hogares, especialmente de los sectores medios y bajos, que siguen siendo los más expuestos a cada ajuste en los servicios esenciales. TAPA DEL DÍA