TAPA DEL DÍA Los dólares volvieron a los bancos y lo hicieron en cantidades inéditas. Los depósitos del sector privado en moneda extranjera alcanzaron los US$37.167 millones, el nivel más alto del que se tenga registro, de acuerdo con datos oficiales del Banco Central (BCRA). Desde el inicio de la gestión de Javier Milei, las colocaciones privadas en dólares crecieron en US$21.328 millones, un dato que reconfigura el mapa financiero argentino. Este fenómeno se explica por dos factores centrales. Por un lado, el blanqueo de capitales, que inyectó más de US$20.000 millones en efectivo al sistema. Por otro, la salida del cepo cambiario, que permitió a los ahorristas volver a comprar dólares de manera formal y mantenerlos depositados para atesoramiento. Lejos de revertirse, la tendencia se sostiene. A partir del 1° de enero, cuando se liberó la totalidad de los fondos ingresados por el blanqueo para que los contribuyentes pudieran disponer libremente de ellos, los bancos no registraron salidas significativas. Por el contrario, en los primeros días de 2026 los depósitos privados en dólares aumentaron US$173 millones. El flujo podría intensificarse en las próximas semanas. Según un informe de la consultora LCG, en enero los depósitos deberían incrementarse como consecuencia del pago de vencimientos de Bonares y Globales. Esos dólares, acreditados en cuentas de tenedores locales, volverían a engrosar el stock del sistema financiero. Plazos fijos en dólares: suben las tasas Del total de más de US$37.000 millones depositados, US$28.126 millones están colocados en cajas de ahorro y US$8.491 millones en plazos fijos. Para los bancos, esta última modalidad resulta clave: les garantiza previsibilidad sobre la disponibilidad de fondos y les permite planificar mejor la intermediación financiera. Con ese objetivo, las entidades comenzaron a mejorar los rendimientos. El promedio general relevado por el BCRA pasó de 1,9% a 2,78% anual entre el 23 de diciembre y el 6 de enero. Aunque siguen siendo tasas moderadas en términos internacionales, representan un salto relevante frente al 0,5% que se pagaba a comienzos del año pasado. En bancos de primera línea ya se observan rendimientos superiores al 2%. El Banco Nación ofrece una tasa nominal anual del 2,5%, mientras que Galicia y Macro pagan 2,45% y 2,4%, respectivamente, según un relevamiento reciente. Muchos dólares, pero crédito medido Los depósitos en dólares constituyen la base para que los bancos puedan otorgar préstamos. Sin embargo, la expansión del crédito en moneda extranjera avanza con cautela. La regulación vigente establece que los dólares de los depositantes solo pueden prestarse a empresas vinculadas a la cadena exportadora, es decir, aquellas que generan ingresos en esa misma moneda. Las entidades nucleadas en Adeba solicitaron en reiteradas oportunidades ampliar el universo de tomadores, pero el BCRA solo habilitó esa posibilidad con dólares propios de los bancos, obtenidos mediante emisiones de deuda. Aun con esas restricciones, el crédito en dólares mostró un crecimiento significativo: aumentó 187,9% en 2024 y 82% en 2025. Para 2026, el mercado espera un nuevo impulso, aunque condicionado al desempeño de la economía. Federico González Rouco, economista de Empiria, señaló que la estrategia oficial de remonetización a través de la venta de dólares podría abrir espacio para una mayor oferta de financiamiento en moneda extranjera. “Siempre existe la posibilidad de que el Gobierno avance en una desregulación del crédito en dólares, lo que generaría nueva demanda y nueva oferta, pero todavía no hay definiciones”, explicó. Guillermo Barbero, socio de First Capital Group, puso el foco en un punto clave: la capacidad exportadora. “Es difícil que los créditos en dólares se vuelquen a actividades del mercado interno, porque a la larga se genera un desajuste. El financiamiento en moneda extranjera va a estar atado a la posibilidad del país de generar más exportaciones”, sostuvo. En ese sentido, Barbero destacó que, si bien el agro tuvo un buen desempeño, el verdadero salto exportador podría venir de la mano de la minería, el petróleo y el gas, sectores llamados a traccionar la demanda de crédito en dólares en los próximos años. Opinión pública: el récord de depósitos en dólares es una señal de confianza que la Argentina no veía desde hace años, pero también expone un desafío estructural. Sin una economía que crezca y exporte más, esos dólares corren el riesgo de permanecer inmovilizados. El gran interrogante para 2026 no es cuántas divisas hay en los bancos, sino si el país logrará convertirlas en inversión productiva y desarrollo sostenido. TAPA DEL DÍA