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Pergamino

De Pergamino al Royal Ballet: la historia de Jazmín Arrieta, la bailarina argentina que se formó lejos de casa y hoy crece en Londres

#Pergamino | Con apenas 14 años dejó su ciudad, su familia y su país para seguir una vocación que había definido desde la infancia. Hoy, a los 18, Jazmín Arrieta se forma en una de las escuelas de danza más prestigiosas del mundo y construye su futuro con disciplina, sacrificio y convicción.

  • 02/01/2026 • 09:38
La Opinion

TAPA DEL DÍA

La historia de Jazmín Arrieta no es la de un talento improvisado ni la de una oportunidad fortuita. Es el recorrido paciente y exigente de una vocación temprana que encontró, con el paso de los años, la forma de transformarse en un proyecto de vida. Nacida en Pergamino e hija de Eleazar Arrieta y Natalia Martínez Dodda, desde muy pequeña supo que la danza no sería una actividad más, sino el centro de su camino.

Mientras muchas niñas juegan a descubrir intereses, Jazmín ya tenía una certeza poco habitual para su edad. No caminaba: danzaba. Lo hacía en su casa, en la calle, en el auto. A los cuatro años, frente a un programa infantil de ballet, expresó con claridad lo que quería ser. Desde entonces, cada decisión estuvo orientada a ese objetivo.

Su formación comenzó en Pergamino, con ensayos extensos y una rutina que fue moldeando su carácter. Más tarde llegaron los viajes, las competencias y las becas que ampliaron su horizonte. Rosario fue el primer gran salto: allí, con apenas 11 años, se mudó junto a su padre para poder entrenar en una ciudad con mayores posibilidades. La familia se reorganizó y el sacrificio fue compartido.

La exigencia no tardó en crecer. Viajes constantes, estudios a distancia y jornadas que combinaban escuela y danza marcaron una etapa intensa. Jazmín entendió pronto que el talento no alcanza sin constancia y que el crecimiento implica renuncias. Aun así, nunca dudó.

El punto de inflexión llegó en una competencia internacional en Estados Unidos. Allí, ante la mirada de referentes de las principales escuelas del mundo, recibió una propuesta que cambiaría su vida: una beca completa para formarse en el Royal Ballet School de Londres. El sueño que había imaginado desde niña se volvía real.

El 8 de septiembre de 2022, con 14 años recién cumplidos, llegó sola a Londres. El impacto fue profundo. Nuevo idioma, nuevas reglas, evaluaciones permanentes y una disciplina que atraviesa cada aspecto de la vida cotidiana. “Londres y el Royal me enseñan de reglas y disciplina, aprendí de los sí y los no”, reconoce hoy.

El desarraigo fue uno de los mayores desafíos. La distancia con su familia y con Pergamino implicó aprender a construir vínculos nuevos y a sostenerse emocionalmente lejos de casa. “Aprendí a valorar más a mis afectos lejanos y a entender que acá mis amigos son mi familia”, explica.

La formación en el Royal Ballet no deja margen para la improvisación. Clases intensivas, audiciones exigentes y una presión constante forman parte de la rutina. En ese contexto, Jazmín aprendió a convivir con la exigencia sin perder el disfrute. “Aprendí a manejar la presión para poder disfrutar, que es lo más importante en este camino”, resume.

Hoy, con 18 años recién cumplidos, transita una etapa clave de su formación profesional. Desde Londres, mira hacia atrás y reconoce un recorrido construido con esfuerzo, apoyo familiar y decisiones tomadas a tiempo. Su historia no es solo la de una bailarina que llegó lejos, sino la de una joven que entendió temprano qué quería y estuvo dispuesta a pagar el costo.

Opinión pública: en tiempos donde la inmediatez parece imponerse, el recorrido de Jazmín Arrieta recuerda que los procesos profundos requieren paciencia, disciplina y una red de apoyo sólida. Su historia interpela no solo por el talento, sino por la coherencia entre el deseo y las decisiones que lo sostienen.

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