Carmen Edith Godoy de Escobar falleció a los 89 años y Pergamino despide a una mujer que dedicó su vida a la educación, la solidaridad y el servicio comunitario, dejando un profundo legado entre sus alumnos, colegas y vecinos. Una vida dedicada a la educación y la formación de generaciones La ciudad de Pergamino despide a Carmen Edith Godoy de Escobar, una docente cuya trayectoria quedó marcada por el compromiso con la enseñanza y el acompañamiento a la comunidad. Maestra, profesora de inglés y exdirectora de la Escuela Técnica Nº 2, fue una figura reconocida por varias generaciones de estudiantes. Nacida en una familia con fuertes raíces en la región, llegó a Pergamino cuando tenía apenas cinco años para vivir junto a sus abuelos maternos y continuar sus estudios. Cursó su formación en el Colegio Nuestra Señora del Huerto, donde obtuvo el título de maestra y comenzó un camino ligado profundamente a la educación. Mientras completaba sus estudios de magisterio también se formó en la Cultura Inglesa. Esa preparación le permitió iniciar su carrera docente en Colón y luego incorporarse a la Escuela Técnica Nº 2 de Pergamino, institución en la que desarrolló gran parte de su trayectoria profesional y donde ejerció como directora entre 1982 y 1990. Carmen Godoy de Escobar y su compromiso con el servicio comunitario Quienes compartieron años de trabajo con ella la recuerdan como una educadora comprometida, convencida de que la escuela no solo debía transmitir conocimientos, sino también brindar herramientas para la inclusión y el crecimiento personal. En una entrevista realizada por LA OPINIÓN en 2007, Carmen destacaba como uno de sus mayores orgullos que sus antiguos alumnos todavía la reconocieran y saludaran con cariño al encontrarla por la calle. Para ella, ese afecto representaba el verdadero reconocimiento a una vida dedicada a enseñar. Tras jubilarse, lejos de alejarse de la actividad comunitaria, profundizó su compromiso solidario. Participó en instituciones como el Club de Leones, el Club de Servicio y Cáritas, además de desarrollar una importante tarea en el Hogar de Jesús, donde trabajó para mejorar la atención y las condiciones de vida de los adultos mayores. El acompañamiento a los ancianos fue una de sus principales preocupaciones. Consideraba que se trataba de uno de los sectores más vulnerables y sostenía que quienes habían recibido mucho de la vida tenían también la responsabilidad de devolver parte de ese compromiso a la sociedad. El legado de honestidad que marcó su historia en Pergamino Profundamente creyente, encontró en la fe una fuente de fortaleza y una guía para su acción cotidiana. Integraba grupos de oración y entendía que la espiritualidad debía expresarse en gestos concretos de ayuda hacia los demás. Carmen fue madre de Camucha, Fernando, Marita y Pelusa, y disfrutó especialmente de su familia, sus nietos y bisnietos, quienes fueron uno de los grandes pilares de su vida. Quienes la conocieron destacan que siempre transmitió valores como la dedicación, la generosidad y la importancia del esfuerzo. Uno de los episodios que mejor refleja su personalidad ocurrió durante la construcción del actual edificio de la Escuela Técnica Nº 2. Al finalizar la obra había quedado un remanente de dinero y, como directora, tomó la decisión de devolver esos fondos al Estado provincial. La historia fue recordada años después durante el aniversario de la institución. Según contó el entonces presidente de la cooperadora escolar, Armando Zapata, Carmen indicó que el dinero debía regresar a la provincia y acompañó el trámite para concretar la devolución. La situación sorprendió a los funcionarios que recibieron el cheque, ya que no era habitual que alguien regresara fondos que habían quedado sin utilizar. Aquel gesto resumió una manera de entender la vida: la honestidad, el compromiso y la responsabilidad como principios irrenunciables. Hoy Pergamino despide a una mujer que ocupó cargos importantes, pero cuyo mayor legado fue la huella que dejó en cada persona a la que acompañó. Carmen Godoy de Escobar será recordada por sus alumnos, sus colegas y por toda una comunidad que encontró en ella una presencia cercana, generosa y siempre dispuesta a servir. TAPA DEL DÍA